Uno de los principales desarrollos
científicos del siglo XX
LA PÍLDORA ANTICONCEPTIVA CUMPLE 50
AÑOS
- Se estima que actualmente 100 millones
de mujeres utilizan este método anticonceptivo en el mundo y alrededor de 16
millones en América Central y Sudamérica.
- Las pastillas de última generación
tienen una mínima cantidad hormonal y genera beneficios adicionales a las
usuarias, además de tener una efectividad de 99%

Hace 50 años hizo su aparición la píldora anticonceptiva,
método que les dio a las mujeres el derecho a planificar sus vidas, desarrollar
su individualidad y decidir su función en la sociedad, más allá de los roles de
esposa o de madre. Este hallazgo científico se considera uno de los más
significativos del siglo XX y un hito esencial de la revolución femenina, El
desarrollo de la píldora no hubiera sido posible sin dos mujeres: Margaret
Sanger y Katherine McCormick.
Sanger era una enfermera en Nueva York que había contemplado
los estragos de los múltiples embarazos y de los intentos de abortos, por lo que
estaba convencida de que un anticonceptivo controlado por la propia mujer era la
única solución viable para liberarlas de los embarazos no planeados. Sanger
contactó a Katherine McCormick, una millonaria que financiaba muchos proyectos
filantrópicos y estaba interesada en el movimiento feminista. Juntas
convencieron al Dr. Gregory Pincus para que desarrollara la píldora. Ésta fue
introducida en los Estados Unidos en mayo de 1960 y comercializada por la
compañía americana Searle. Si Pincus es “el padre de la píldora”, Sanger y
McCormick fueron las parteras.

“La píldora anticonceptiva significó un antes y un después en
la vida de las mujeres, porque no existía ningún método anticonceptivo sobre el
que la mujer pudiera tener control, y pudiera decidir: cuándo, por qué y por
cuánto tiempo tomarlo. Antes los métodos anticonceptivos eran decisión del
hombre. Los dispositivos intrauterinos requerían de la aprobación del esposo y
las otras alternativas eran el preservativo, el coito interruptus y los métodos
naturales, que obligatoriamente necesitaban el consentimiento del hombre; por lo
tanto no había forma en que la mujer decidiera por sí sola“, explica Manuel
Cabrera, Director Médico de Bayer Venezuela.
Seis meses después de que la píldora fuera introducida en los
Estados Unidos, la primera píldora europea de la mano de Bayer Schering Pharma
(Schering en ese momento), llegó a Australia y unos meses después al mercado
alemán, extendiéndose posteriormente a toda Europa Occidental. Esta píldora
representaba mejoras al reducir la dosificación de hormonas, pues contenía una
tercera parte de la cantidad de estrógeno (etinilestradiol) y la mitad de la
progestina por cada píldora. La tradición de Bayer Schering Pharma de minimizar
la dosis hormonal había comenzado.

“Si sumamos una caja de 21 pastillas hoy en día, no llegan ni
siquiera a la mitad de lo que tenía una sola píldora de los años 60. En los
primeros años se presentaron una cantidad de efectos secundarios en las usuarias
como aumento de peso, hinchazón, vello facial, porque se utilizaban hormonas con
muchos efectos androgénicos o masculinizantes y dosis muy altas. Por ello las
investigaciones posteriores se enfocaron en buscar de qué manera mejorábamos las
características de la píldora para que la mujer siguiera siendo mujer. En el
transcurso de estos cincuenta años lo que se ha hecho es evolucionar con la
píldora y hoy en día es el método más efectivo, con una mejor tolerabilidad y
con efectos adicionales beneficiosos para la salud femenina”, agrega Cabrera.
Actualmente, se estima que 100 millones de mujeres utilizan
este método anticonceptivo en el mundo y alrededor de 16 millones en América
Central y Sudamérica.
El punto de origen de la
anticoncepción hormonal
La píldora evita el embarazo por varias razones, pero son dos
las más importantes: 1) impide que se madure el óvulo en el ovario y se libere;
2) espesa el moco cervical, lo cual dificulta que los espermatozoides entren en
el útero como una barrera natural. Generalmente, este método oral se compone de
dos hormonas femeninas, estrógenos y progesterona, sintetizadas artificialmente.

“La progestina es la que produce la anovulación, mientras el
estrógeno ayuda a controlar el ciclo. Existen anticonceptivos con sólo
progestina, para mujeres que están en etapa de lactancia o que no pueden tomar
estrógeno, con los cuales se logra una anticoncepción efectiva, pero puede
producir sangrados irregulares; entonces para que haya una descamación del
endometrio cada mes es necesario el estrógeno. Con la píldora combinada se
garantiza que haya sangrado mensual y al mismo tiempo una doble acción
anticonceptiva producida por las hormonas combinadas“, explica el especialista.
La píldora anticonceptiva fue el punto de inicio de una serie
de métodos hormonales con los que se cuenta hoy día como son los implantes
subdérmicos, los parches, las inyecciones mensuales, los dispositivos
intrauterinos que liberan progestina y pueden durar hasta cinco años; todos
ellos métodos eficaces que ofrecen amplia posibilidad de elección a la mujer
actual.
Innovaciones con beneficios
adicionales
Hasta los años 1970’s, el desarrollo de la píldora había sido
guiado por el concepto de proporcionar anticoncepción efectiva con la menor
dosis de hormonas requerida. Pero el advenimiento de un nuevo progestágeno
llamado acetato de ciproterona (CPA) cambió este enfoque. Además de su
efectividad para inhibir la ovulación, también bloqueaba la acción de las
hormonas masculinas (andrógenos). La dosis de estrógenos fue reducida
posteriormente, y hoy día está disponible como un tratamiento para el acné
moderado a severo en mujeres.
Si bien el estrógeno ha sido siempre el mismo desde 1961,
varias progestinas han sido utilizados en el lapso de estos 50 años, entre ellos
el levonorgestrel (el más usado), el desogestrel, el gestodeno, la drospirenona,
esta última desarrollada por los científicos de Schering en los años 1990’s e
introducido en el mercado en el 2000, la cual tiene propiedades muy similares a
la progesterona natural, lo que le permite, facilitar la excreción de sodio y
agua por vía renal, contrarrestando la retención causada por los estrógenos, que
pudiera generar efectos incómodos como aumento de peso o hipersensibilidad en
los senos o, inclusive, dolor, demostrándose en algunos estudios efecto sobre
síntomas asociados al ciclo menstrual. Adicionalmente, tiene efecto
antiandrogénico mejorando la piel y el cabello en mujeres con esta condición.
“Cuando los anticonceptivos aparecieron hace 50 años, lo
único que se quería era que evitaran un embarazo no planificado. Hoy en día la
mujer toma pastilla no solamente para protegerse, sino como parte del
tratamiento de algunas patologías como: el acné, la seborrea, la retención del
líquido por los estrógenos, irregularidades del ciclo menstrual, síndrome
hiperandrogénico, entre otros“, comenta Cabrera.
Y los avances en esta ámbito continúan. “En los próximos años
se espera ofrecer nuevas formas de administración, combinaciones diferentes con
efectos benéficos adicionales, asociación de otras sustancias que permitan
prevenir enfermedades de la mujer y desarrollo de píldoras con hormonas
semejantes a las producidas por el organismo de la mujer. La tendencia en el
futuro es tener pastillas con la misma efectividad anticonceptiva, de fácil uso
para la mujer y con mayor tolerancia y nuevos efectos positivos“, concluye el
Director Médico de Bayer Venezuela.