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De la productividad a la soberanía digital: la conectividad como motor de las industrias verticales

De la productividad a la soberanía digital: la conectividad como motor de las industrias verticales

Caracas Digital12 oct, 2026
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En esta segunda parte de la primera jornada del evento “Digitalización y conectividad como potenciador de las industrias verticales”, especialistas de la región presentaron análisis sobre productividad, soberanía digital, IoT celular, minería y desarrollo digital.

La Alianza Latinoamericana de Telecomunicaciones (ALT+) llevó adelante la segunda parte de la primera jornada del evento “Digitalización y conectividad como potenciador de las industrias verticales”, con exposiciones de referentes regulatorios, analistas y consultores que abordaron cómo la conectividad se traduce en productividad, soberanía tecnológica y transformación de sectores clave de la economía.

El bloque abrió con la presentación de Sonia Agnese Senior Principal Analyst Latin America de Omdia. quien planteó que el problema de fondo de América Latina no es tecnológico sino de productividad. Recordó que en los últimos 25 años la región creció 2,3 % anual frente al 3 % del promedio global y que la productividad laboral pasó del 40 % al 33 % de la de la OCDE desde 1990. Recorrió ocho verticales (agro, salud, comercio, energía, logística, manufactura, servicios al ciudadano y servicios digitales y centros de datos) y propuso pasar de metas de cobertura a metas de uso y adopción, con espectro armonizado, infraestructura compartida, neutralidad tecnológica y menor carga impositiva sobre los terminales. “La conectividad no es un fin en sí mismo, es la infraestructura habilitante de la productividad regional, porque América Latina no tiene ante todo un problema de cobertura, tiene un problema de productividad”, afirmó.

Pedro Huichalaf Roa, abogado, consultor en ciberseguridad y nuevas tecnologías y exviceministro de Telecomunicaciones de Chile, expuso sobre los escenarios de soberanía digital en la región. Describió cuatro dimensiones (datos, infraestructura, gobernanza y servicios) y cuatro escenarios, desde la dependencia crítica, donde ubicó a la mayoría de los países, hasta la soberanía tecnológica activa. Advirtió que entre 2025 y 2030 se abre una ventana para decidir y propuso usar las compras públicas como palanca soberana, clasificar los sistemas críticos y fortalecer la cooperación regional. “La soberanía digital de un país debería ser una política de Estado y no solo un tema técnico”, sostuvo.

Tina Lu, Principal Research Consultant Latin America de Counterpoint Research, analizó el avance del IoT celular en las industrias verticales de la región. Señaló como tendencias el eSIM (SGP.32), la seguridad en toda la cadena de valor, la explosión de casos de uso y la migración de LPWA hacia LTE Cat-1 bis, con 5G RedCap, IoT satelital e inteligencia artificial en el borde en el horizonte. Indicó que en América Latina cerca de la mitad de las conexiones 4G de IoT son Cat-1 bis y que los principales despliegues son terminales de pago (POS), medidores inteligentes, tracking, telemática y routers. “La seguridad no es un ‘nice to have’, es una necesidad en todos los pasos de esta cadena de valor”, enfatizó.

Desde Perú, Carlos Huaman CEO de DN Consultores, presentó el impacto de la digitalización en el sector minero, que en 2025 representó el 67 % de las exportaciones del país, con una cartera de proyectos por 64.000 millones de dólares. Explicó que las empresas se guían por tres objetivos (productividad, seguridad y sostenibilidad) y expuso tres casos ya en uso: operación autónoma con 5G y edge, gemelos digitales para exploración y trazabilidad con blockchain para certificar minerales verdes. “La tecnología es un facilitador, es un habilitador de que el proceso productivo reúna las condiciones que la gestión de la operación exige”, remarcó.

Cerró el bloque Patricio Boric, director de Zagreb Consultores, con un panorama de la infraestructura y la digitalización en Chile, que lidera el ranking regional de desarrollo de las telecomunicaciones de la UIT. Destacó la madurez de las redes (118 % de penetración móvil y más de 10 millones de conexiones 5G), pero también la brecha rural, la desigual digitalización de las pymes y las tensiones de los operadores por el bajo ARPU. Propuso una gobernanza digital convergente con ventanilla única, la reasignación urgente de espectro y la puesta en marcha del subsidio a la demanda. “Se requiere una institucionalidad común que aplique la regulación con coherencia, con visión estratégica”, señaló.

Las presentaciones coincidieron en que la conectividad es una condición necesaria pero no suficiente: su impacto depende de que se adopte y se aplique a los procesos productivos, de contar con talento y capacidades, de garantizar la seguridad y de que existan marcos regulatorios coherentes que permitan escalar las inversiones y reducir las brechas entre zonas urbanas y rurales.